¿QUÉ SON LOS PEF?

5 mayo 2020
5 mayo 2020 puntodeencuentro

¿QUÉ SON LOS PEF?

Se trata de espacios, llamados “neutrales” y “confidenciales”, donde se desarrollan las visitas de los menores con el progenitor que no ostenta la custodia, en todos aquéllos casos en los que, debido a la relación entre los padres, las visitas o entregas de los menores deviene conflictiva o difícil.

A través de este mecanismo, se trata de favorecer y hacer posible el derecho fundamental de los hijos de relacionarse con los padres como parte necesaria y fundamental dentro de su desarrollo integral.

No deja de ser una medida de protección de los menores frente a las separaciones de sus padres. No olvidemos que los niños sufren mucho cuando las relaciones entre sus padres se enturbian y, normalmente sin quererlo, se les hace partícipes de lo que “los mayores” deberían evitar.

Señalar que no siempre las visitas van a necesitar supervisión en el momento de su desarrollo, sino que dependerá de las necesidades de cada caso concreto y del riesgo e impacto emocional que pueden llegar a tener en el menor.

Así, las necesidades de los niños y el desarrollo evolutivo de ellos se hace parte indispensable a tener en cuenta en la estructura de estas visitas y el esquema en cuestión que haya de seguirse.

Entre las posibles razones para adoptar este sistema nos encontramos, por ejemplo:

  • aquéllos casos en los que existan conflictos entre los padres a la hora de entregar a los menores para que el otro disfrute de su compañía en los períodos en los que le corresponda (y evitar así que el menor viva situaciones desagradables o violentas o discusiones entre los padres que no deban presenciar, en ningún caso);
  • la existencia de reiterados incumplimientos por parte de uno de los progenitores del régimen adoptado (perturbándose así la estabilidad del menor que se va a ver privado, sin explicación alguna o con una explicación incorrecta e incluso, en ocasiones, hasta “dañina”, de las estancias con uno de sus progenitores);
  • cuando la relación de los menores con uno de los progenitores haya de ser gradual y progresiva (por existir un distanciamiento entre ellos mantenido a lo largo del tiempo por circunstancias diversas que aconsejen que la compañía de ambos no puede ser “normal” en el tiempo desde su inicio);
  • cuando existan problemas en uno de los padres, tales como enfermedad mental (conocida y seguida por el Juzgado que esté conociendo del asunto) o algún tipo de adicción, que hagan aconsejable la intervención de profesionales en su relación con sus hijos;
  • cuando existan procesos judiciales con órdenes de proteccióncuando uno de los progenitores se oponga a que la relación de los menores con el otro se produzca (recordar en este punto que es importante para los hijos mantener la relación con ambos progenitores, salvo casos de extrema gravedad);
  • en los casos de procesos de menores en situación de acogimiento, que visiten a su familia de origen; cuando no se disponga por parte de uno de los progenitores o familiares de una vivienda apta para que tales visitas se desarrollen;
  • o, los casos más graves, aquéllos en los que se han producido situaciones violentas dentro del seno familiar hacia el menor o hacia cualquier otro miembro de la familia (deviniendo fundamental en estos casos la intervención del Equipo Técnico).

 

 

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